GUATEMALA (1954)
Sentando en una roca,
Testigo del crepúsculo
Testigo del atardecer,
Me doy cuenta como la luna
Atraganta al sol.
Entra la noche,
La luz se esconde.
Las nubes como un ciego apresurado
Se mueven sin destino.
La lluvia empieza a caer,
Lluvia rocía de agua,
Se despliega por doquier.
Y entran en mi alma las corrientes,
Corrientes que despiertan mi nostalgia
Y me hacen pensar.
Empiezo a repasar mi vida, mi país.
Nacido entre los andurriales de Guatemala,
Terruño que me vio nacer
Y que nunca he vuelto a ver.
Debajo las piedras de la tierra
Se esconde la sangre de la historia,
Sangre de inocentes destinados a morir.
Bajo los paisajes;
Donde después de 36 años
Las hojas volvieron a verdear,
Se encuentran los cadáveres de los patojos,
Muchachos que por siempre
Vivirán jóvenes en las memorias
De los que un día los vieron partir
Y nunca regresar.
Los gemidos de la historia
Se escuchan entre las tinieblas del anochecer.
Todo comenzó en esos días,
Cuando la patria intentaba dar sus propios pasos,
Cuando los gigantes invadieron,
E hicieron lo que ambicionaron.
Cuando la tierra presenció
Las masacres contra los indígenas
Y contra el pueblo,
La tierra se trago la sangre de los hombres
Asesinados sin compasión,
Los ríos escupieron los huesos
De los difuntos que fueron
Sepultados en las aguas.
Esos son los días negros,
Cuando la luna perdió la sonrisa,
Días cuando la eterna primavera
Se convirtió en otoño,
El día en que las flores
Perdieron su orgullo de fulgurar,
Cuando el sol dejo de relumbrar
Sobre la bella patria que se convertiría en luto desconsolado.
Ese fue el día en que el Quetzal;
El bello Quetzal orgullo de la bandera,
Se echo entre las montañas a esconderse,
Entre los collados se perdió y nunca regreso.
Ese mismo día el pájaro de verde plumaje
Perdió la rojez del pecho,Y lloró lágrimas ensangrentadas.
Se filtraron los años,
Incontables vidas marcharon hacia la muerte,
Muchos fueron tragados por la tierra
En acto de agonía y valentía por salvar la patria.
Los gigantes ambiciosos se fueron,
Pero el daño ya estaba hecho,
Dejaron a la patria sin pies y sin brazos,
Pero el corazón de los valientes todavía palpitaba.
Y esos mismos latidos
Palpitan hoy bajo la tierra y bajo las tumbas
Diciendo que no hay que olvidar la historia,
La historia negra de la patria
Herida por ambición ajena...
Herida pero no destruida;
Aunque sin pies y sin brazos,
Todavía quedaba el CORAZON.
Fueron 36 los años de muerte
Por la ambición de los ambiciosos
That poem really made me think.. (well, im always thinking about the subject at some point in the day) Beautifully sad and poetic, it really made me want to go and tell the world about the history of such a wonderful country, Guatemala.






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